Para quien sufre de migrañas, una ola de calor en París es una tortura. Luz, ruido, calor... un cóctel explosivo. Desarrollé un protocolo de supervivencia en 3 actos basado en un refugio sensorial en Châtelet para gestionar la crisis y salvar mi día. Esta es mi guía práctica.
Testimonio. Para alguien con migraña, una ola de calor en París es un infierno sensorial. Creía que el día estaba perdido, hasta que descubrí una solución radical: un 'búnker' privado, oscuro y fresco por unas horas en el corazón de Châtelet.